Entrevista a Javier Camacho Gimeno

Javier Camacho Gimeno, un fotógrafo de altura.

Nacido en Zaragoza hace 39 años, Javier Camacho Gimeno es alpinista, fotógrafo y viajero. A la temprana edad de 10 años ya escalaba grandes cimas. Su pasión por la fotografía vino después, y gracias a sus instantáneas somos muchos los que podemos deleitarnos con los bellos y lejanos paisajes que visita su cámara. Muchas veces, dichos lugares, son inaccesibles para la mayoría de los seres humanos, por esta razón sus fotografías son de un valor incalculable y documentos únicos.

Pero lo que le hace distinto del resto de fotógrafos cuando se encuentra a más de 6.000 metros de altitud, es su manera de aprovechar la luz en condiciones extremas y mostrarnos lo insignificante que puede llegar a ser el hombre ante la madre naturaleza. Sus composiciones estudiadas al milímetro y su derroche de técnica en las más adversas condiciones climátológicas, son una buena muestra de porqué Javier es uno de los mejores fotógrafos de la alta montaña.

Ha escalado montes míticos por todo el mundo; desde el conocidísimo Mont Blanc o Cervino de los Alpes en Europa, pasando por el Aconcagua en América del Sur, también el Mckinley en Alaska (montaña más alta de América del Norte) y sin olvidarnos del Himalaya, escalando el Cho Oyu la sexta montaña más alta del mundo con sus 8201 metros… entre otras.

Recién llegado de una expedición en el Himalaya y después de ascender las cimas de Island Peak y Ama Dablam, éste reconocido y excelente fotógrafo ha tenido la cortesía y amabilidad de atenderme y contestar algunas de las preguntas que probablemente están en la mente de muchos fotógrafos. Gracias a Javier, podremos entender un poco mejor lo que hace y la manera en que se desenvuelve con su cámara a cuestas a unas alturas de vértigo, por esos paisajes de ensueño.

J.A.R: Qué equipo utilizas habitualmente y cuales son tus objetivos favoritos para la fotografía de paisajes  y naturaleza?

J.C.G: Tanto para mis viajes como para mis expediciones de montaña, utilizo una cámara reflex canon 5D MK II y una compacta Panasonic LX3.

Los objetivos que utilizo actualmente son un 14 fijo 2,8 de la marca Sammyang, un 17-40 L, un 24-105 L y un 100-400 L todos ellos canon.

J.A.R: Cuando afrontas expediciones de alto nivel, supongo que es muy importante llevar el mínimo peso imprescindible en cuanto a material fotográfico se refiere. Qué sacrificas y hasta qué altitud estás dispuesto a  llevar la cámara para hacer fotos sin un riesgo desmesurado?

J.C.G: Bueno pues al principio  cargaba la reflex a todas las partes, pero a partir de mi expedición al Aconcagua, a donde subí hasta la cima (6962 metros) con la 5D y el 24-105, me juré no volver a subirla tan alta, me supuso un esfuerzo extra que no estaba dispuesto a volver a asumir y que además siempre se paga.

De esta manera he decidido no subir la reflex por encima de los 6500 metros, de ahí para arriba llevo la compacta.

Para actividades más técnicas, cascadas de hielo, vías de escalada en roca y corredores uso también la compacta.

J.A.R: Háblanos de las tarjetas de memoria, ordenadores portátiles, almacenamiento en discos duros, etc…cómo gestionas los gigas que vas acumulando en cada expedición?

J.C.G: Para la reflex, suelo llevar dos tarjetas de memoria compact flash, una de ellas de 16 GB y la otra de 4 GB.

Para la compacta 1 tarjeta sd de 16 GB.

Estas tarjetas, debido al gran volumen de espacio de los archivos raw generados  por la cámara, ( hasta un total de 100 GB por viaje ),  las suelo ir descargando de manera frecuente en un pequeño netbook que tiene un disco interno de 160 GB, y además hago una copia en un disco externo de 500 GB de esos pequeñitos auto alimentables por usb de 2,5 pulgadas.

Es importante saber que hay ordenadores que no funcionan bien por el efecto del frío y de la altura.

J.A.R: De qué manera se cargan las baterías ahí arriba y una vez que sacas la cámara a temperaturas tan extremas, cuántas fotografías permite hacer las pilas de la cámara?

J.C.G: Llevo un total de 5 baterías para la reflex y 3 para la compacta.

Estas pilas las suelo cargar con un panel solar de grandes dimensiones que suele facilitar la agencia con la que se suele contratar el servicio de campo base de una expedición, (para una montaña de 8000 metros, absolutamente todo el mundo contrata el servicio mínimo de campo base con una agencia ),  estos instrumentos pueden cargar hasta 8 cosas a la vez, y trabajan incluso de noche, ya que tienen una batería para acumular energía.

Esta opción es mejor que la del generador de gasolina, ya que es muy molesto por el ruido que ocasiona, solo carga cuando esta encendido y no funcionan muy bien por la altura y el frio, ( no carburan muy bien ).

Existen otras opciones como cargadores portátiles estilo Flexcell sunpack que pueden funcionar bastante bien pero suelen ser bastante caros.

Con respecto al tema de la cantidad de fotos que puedo hacer con cada batería, depende mucho de las temperaturas, del tipo de fotos ( si son nocturnas de larga exposición ) y de cómo hayas guardado las pilas, es fundamental ( si la temperatura es muy baja ), quitar y poner la batería cada vez que haces una foto y guardarla un lugar lo más caliente posible, (normalmente en el bolsillo interno de la chaqueta o el mono de plumas, y por la noche en el interior del saco de plumas, ( vamos que duermo con el saco lleno de pilas ).

J.A.R: Me gustaría que nos contases brevemente cómo son esos momentos en los que decides tomar una instantánea, tienes que parar y sacar la cámara y también controlar con las manos los automatismos del cuerpo y de los objetivos, cómo afrontas esa situación? Cuéntanos de la complejidad y de los riesgos que ello conlleva.

J.C.G: Bueno… los momentos, la mayoría de las veces surgen de improvisto, salvo en los tiempos muertos de descanso en el campo base, en los que se puede salir a buscar las fotos con mas meditación y tiempo, ( más preparación ).

En los que se dan durante la ascensión, suelo llevar la cámara muy a mano, si no da mucha pereza sacarla. Es difícil buscar un equilibrio entre la concentración necesaria para caminar hacia arriba y la de ir pendiente de buscar ” esos momentos mágicos, esas fotos más atractivas “.

En muchas ocasiones, ya sea por las malas condiciones climáticas, por la dificultad del terreno, el compromiso, o el cansancio,  se pierden muchas fotos por el camino, pero es que no se puede estar a todo, si bien es cierto que cada vez, en la medida de las posibilidades, le dedico más tiempo a la concentración fotográfica, a ir mirando más a los lados que al propio camino.

Suelo llevar la cámara en prioridad a la abertura y siempre que puedo a un diafragma lo más cercano a f/9, que es el que más calidad me da el objetivo además de una profundidad de campo más que suficiente. El autofocus del objetivo casi siempre activado y en el modo puntual al centro.

Si hago fotografía social en la montaña, ” sherpas, yakeros etc…” suelo llevar la cámara en prioridad de obturación y una velocidad de 200 o más dependiendo de la profundidad de campo/grado de desenfoque del fondo que quiera.

J.A.R: Hemos visto imágenes tuyas de las Bardenas Reales (Navarra), de nieblas y nevadas en la zona de Teruel, del Embalse de Belsue (Huesca)… cuando estás por aquí cerca qué te gusta fotografiar y qué lugares visitas con más frecuencia?

J.C.G: El paisaje que más me gusta, como es lógico es el de los Pirineos, es el lugar que más me apasiona y donde más cómodo me siento. Es cierto que no tengo demasiadas imágenes de allí, pero mi andadura por el mundo de la fotografía no ha hecho más que empezar, y tengo una ventaja, me conozco el territorio como la palma de la mano.

Donde más suelo salir por cercanía, es por los bosques de navarra, sobre todo por sus hayedos y sus ríos, es un tipo de paisaje que me encanta, donde encuentro aquello que me gusta buscar en la naturaleza,  tranquilidad, silencio, capacidad de concentrarme en la búsqueda de detalles que la hacen especial.

Como bien apuntas también me encantan las Bardenas reales, lugar al que me acerco siempre que puedo, puesto que es un paisaje muy especial por su exclusividad y sus bellos contrastes y colores.

Mi deuda pendiente es para con el mar, me gustaría ir mucho más a hacer fotos, pero es un terreno que desconozco.

J.A.R: Otro tema apasionante que has abordado es el de las Auroras Boreales. Qué sensaciones produce ver una en directo y cual es la técnica que seguiste para enfrentarte a ellas?

J.C.G: Ver una aurora boreal en directo, sin duda, es una de los acontecimientos naturales más bellos que se pueden observar en el planeta, son instantes inolvidables, mágicos e irrepetibles. El tiempo se pasa volando y cuando se acaba, solo quieres volver a ver más.

Creo que una de las cosas más importantes a la hora de intentar hacer fotos de auroras boreales, es las elección del lugar, intentar buscar un sitio donde alojarte que este muy cerca de encuadres que no sean los típicos de abetos cortados.

Puesto que las horas de espera pueden ser muchas y el frio especialmente intenso, tranquilamente 15 grados bajo cero, (yo montaba guardia desde las 19:00 horas hasta las 04:00 de la madrugada) es importante buscar una cabaña cerca de un lago o el mar, con montañas de fondo, puesto que es la forma más cómoda de esperar a que se de el fenómeno, que además no es demasiado corriente, ( yo de unos 9 días solo las vi uno y justo cuando llegamos ).

En cuanto al material fotográfico a utilizar, es obvio que debido a las condiciones de iluminación que se van a dar, es necesario un trípode y un cable disparador y utilizar el modo BULB de la cámara para darle a la exposición el tiempo que sea preciso, entre 30 y 60 sg para evitar que las estrellas salgan movidas.

Es importante mirar el histograma después de hacer las primeras fotos para ajustar la exposición de manera correcta, y sobre todo que no queden zonas muy negras en la fotografía.

Normalmente el objetivo que se va a utilizar va a ser un gran angular puesto que en muchas ocasiones las auroras boreales ocupan el cielo de un extremo hasta el otro y además siempre queda más vistoso sacar una porción de tierra para situar la escena y si es posible que salga algún elemento que la dimensione, aunque en ocasiones también se pueda utilizar un zoom medio.

Este objetivo gran angular debe de poseer una abertura lo más grande posible, 2´8 normalmente para tratar de bajar la ISO todo lo que se pueda para evitar la aparición de ruido. De todas las formas hay que tratar de buscar un equilibrio entre las posibilidades que te ofrece la cámara en cuanto a ruido se refiere, la calidad del objetivo a diafragmas abiertos, sobre todo en las esquinas, (algunos son más que lamentables ) y la exigencia del sensor, los de formato completo son más exigentes.

También hay que tener en cuenta a la hora de elegir el diafragma la profundidad de campo, aunque normalmente en este tipo de fotografía, salvo excepciones, no va a ser muy necesaria puesto que se va a anfocar a infinito de forma manual, ya que el objeto de interés está muy lejano.

J.A.R: Para ir finalizando… nos podrías avanzar algo sobre futuros proyectos o viajes que tengas en mente?

J.C.G: Uff… menuda pregunta más difícil… tengo tantas cosas en la cabeza, bueno, desde hace tiempo que tenía la idea de avanzar en un proyecto fotográfico que se denominaba, ” Cumbres, culturas y entornos naturales ” y que trataba de montar varios reportajes fotográficos de las expediciones en las que se intentaba ascender montañas que tuvieran algún tipo de interés especial, ya sea por su belleza, su situación, su altura o por su relación con el ser humano, ( la cultura o la religión de las gentes que pueblan sus alrededores ), entre estas montañas se encuentran las 7 cimas, la más alta de cada continente.

Hace ya unos pocos años, que no intento subir ninguna de las 3 que me faltan, por falta de apoyo económico, ( nunca tuve apoyo alguno ). Estas cimas son, la más alta de Oceanía, la más alta de la antártida y la más alta de Asia, ( el Everest ), así que ahora mismo ando tratando de buscar algún apoyo para  poder intentar subir el Everest sin el uso de oxígeno suplementario, convirtiéndome en el primer aragonés en lograrlo, pero de momento todas las puertas están cerradas, a este paso me quedo soltero… ya se sabe, en este país, sin padrino…

El plan B es, ( si ahorro lo suficiente ), volver a intentar ascender otro ocho mil, por supuesto sin el uso de oxígeno suplementario, posiblemente el Ghaserbrum II en el Himalaya Pakistaní, lugar que no conozco y sin duda ninguna el más bello del mundo en cuanto a paisajes de montaña, o tal vez el Dhaulagiri aprovechando que este año bajen el permiso de ascensión a la mitad.

También ando muy liado con el tema de la fotografía de paisaje y sobre todo de montaña, presentando fotos a concursos,  tratando de mover las proyecciones, ( cosa que es muy difícil ) y  aprendiendo nuevas cosas, sobre todo para tratar de sufragar una pequeña parte del gasto que me originan las expediciones y sobre todo porque me gustaría poder ser algún día un referente en este campo en concreto.

J.A.R: Y una última pregunta, entre tanto esfuerzo titánico y sacrificio guardarás en tu memoria infinidad de anécdotas… se te ocurre alguna curiosa que se pueda desvelar?

J.C.G: Como anécdota curiosa os podría contar, que supe que iba a ser papá, a través de un teléfono satélite que me prestaron en el campo I del Cho Oyu, mi primer ocho mil, a unos 6400 metros de altura.

Por otra parte que, sin lugar a dudas, el momento más entrañable de toda la expedición, no es otro que, cuando hablo por teléfono satélite, ( ahora tengo uno a medias con uno de mis compas de expedición ) con mi mujer desde la cima de la montaña, normalmente, entre las lágrimas, a penas casi me salen las palabras.

Por suerte para vosotros, no os aburriré con sustos e historietas para no dormir de esas que nos contamos siempre los montañeros al calor de unos Patxaranes.

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